miércoles, 14 de noviembre de 2018

Tés especiales





TÉ KOMBUCHA (China).
            Bebida ligeramente efervescente y agua, elaborada con infusión de té rojo o negro, azucarado, que se deja fermentar durante unos 10 días con el hongo Kombucha, de manera que el proceso de fermentación genera numerosas bacterias y levaduras muy beneficiosas para la flora intestinal. Es pues una bebida probiótica.
            Su PH (magnitud química que mide la mayor o menor acidez de una solución acuosa) está ente 3,2 y 2,7 siendo el valor del PH neutro 7. Contiene una gran concentración de ácido glucurónico.
            Se consigue una infusión con propiedades antiinflamatorias e inmunológicas, atnioxidantes con variada gama de enzimas, vitaminas y ácidos orgánicos.
            En el comercio se puede encontrar té BioKombucha embotellado, con 8 diferentes sabores, 100% natural.
            En el año 2005 la empresa La Kombuchera consiguió el reconocimiento oficial, y se instaló en Vejer de la Frontera (Cádiz) la primera fábrica artesanal.

TÉ MACHA (Té “Cha” en japonés).
            Té verde japonés “sencha” elaborado con las hojas jóvenes más tiernas de la planta reducidas a un fino polvo.
            Se cultiva a la sombra, cubriendo las plantas  con toldos durante unas tres semanas antes de la recolección para que produzcan más clorofila y adquieran su brillante color verde oscuro y su sabor.
            Las mejores hojas se recolectan solo a mano, sin tallos, a finales de abril y en mayo. Luego las hojas se someten a un baño de vapor a 100ª, se secan y se pulverizan en un molino de piedra.
            Esté té es diez veces mas potente que el té verde tradicional pues al estar elaborado con la hoja entera conserva prácticamente todos sus nutrientes. Tiene 9 veces más caroteno que las espinacas; contiene antioxidantes, clorofila, vitaminas A, B1, B2, C y E, potasio, hierro, magnesio, calcio, fibra, selenio, zinc que contribuyen a reforzar las defensas.
            Parece ser que ayuda al transito intestinal, regula el nivel de azúcar en sangre y mejora los niveles de colesterol. Su sabor es vegetal, fresco y algo amargo y tiene grandes posibilidades en repostería.
            Debido a su larga elaboración, tiene un precio elevado.
            Se puede consumir diluido en agua, leche o zumos de frutos pero es preferible seguir los pasos recomendados, que lo hacen tan especial.
            En Japón es mucho más que un producto de lujo: sólo se toma para la “ceremonia del té”.

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