En otoño, con las primeras lluvias, muchos bosques se enriquecen con esta variedad de hongos prodigio de la naturaleza. Esta es una estación mágica del año en la que se encuentran numerosos regalos bajo los árboles de los bosques... Durante un tiempo las setas se consideraban plantas sin clorofila. Se reproducen mediante esporas, sin semillas, que son liberadas por las setas maduras en su entorno. Para formar nuevos hongos si hallan las condiciones adecuadas. La Micología moderna ha descrito el Reino de los "Fungui".
La seta de Burdeos, u hongo de calabaza, blanco, baboso, pambazo, suilo, cep o porcini (Boletus edulis) es la especie silvestre por excelencia. La intensidad de su sabor le permite sustituir a la carne en algunas preparaciones. Nace de septiembre a noviembre. Cuando es joven tiene aspecto de tapón de cava, con la carne y los poros casi blancos; y el sombrero hemisférico. Su carne marrón claro desprende un aroma suave. Una vez secada, su sabor recuerda al de la avellana.
Cuando se consigue un ejemplar con sombrero grande (de hasta 25 cm de diámetro) es delicioso laminado y hecho a la plancha muy caliente y rápidamente. Al evaporarse el agua parece verdadera carne. Se puede tomar cruda en carpaccios, risottos, guisos o sopas.
Si seco, es óptimo para salsas, arroces, aves o carnes al horno: su aroma y sabor se vuelven más fuertes cuando se secan.
NOTA
Parece ser que los antiguos romanos ya la comían. La llamaban "suillus" (derivado del latín "sus", cerdo). Los italianos lo consideran el mejor de sus hongos, el "fungo porcino", por parecerse a un cerdito.




