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Si bien la forma de la copa no modifica la calidad de un espumoso, sí modifica, en cambio, nuestra percepción del mismo. Muchas "maisons" elaboradoras y chefs piden a los maestros vidrieros fabricar copas específicas para tomar sus caldos.
Tendríamos que olvidar la copa tipo flauta pues, si bien permite admirar el despliegue de burbujas, resalta la acidez.
Las antiguas copas muy abiertas hacen que el gas carbónico y los aromas se disipen rápidamente.
Es mejor optar por una copa tipo vino blanco ligeramente cerrada de boca, de talla adecuada para que el champán se encuentre cómodo, respire y nos dé lo mejor de sí mismo.
La copa tulipa es la mejor según los expertos. Es ancha en el centro y estrecha en los bordes. Los aromas y el gas se concentran y se degusta mejor. El champán se debería servir frío, pero entre 8 y 10 º de temperatura. Si está más frío pierde parte de su aroma. Y más caliente pierde frescura y resalta el alcohol. En el champán no buscamos potencia sino armonía. Además, su acidez no debe ser forme ni agresiva.
NOTA
Sobre los tipos y nombres de las botellas de champán:
http://elbloggastronomicodesara.blogspot.com/2020/04/curiosos-nombres-de-las-botellas-de.html








