https://hammekencellars.com/es/vinos-sin-alcohol-o-con-bajo-contenido-de-alcoholEl fenómeno de los vinos denominados NOLO (acrónimo derivado de la expresión inglesa no and low alcohol) representa una de las transformaciones más significativas en la industria vitivinícola de hoy en día. Esta categoría engloba tanto a las bebidas desalcoholizadas, con un contenido de alcohol inferior al 0,5 %, como a aquellas de baja graduación, que oscilan entre el 0,5 y el 7 % de volumen alcohólico. El auge de estos vinos no parece una moda pasajera, sino el resultado de un cambio en las preferencias del consumidor, impulsado por una creciente conciencia sobre la salud, el bienestar personal, la conducción de vehículos y la moderación en el consumo de sustancias psicoactivas
Desde una perspectiva técnica, la elaboración de vino sin alcohol plantea desafíos enológicos considerables. El alcohol cumple funciones sensoriales críticas, aportando cuerpo, textura y actúa como vehículo para la liberación de compuestos aromáticos volátiles. Para quitarlo sin destruir la esencia del vino, la industria emplea tecnologías avanzadas como la columna de conos giratorios o la ósmosis inversa. La columna de conos giratorios utiliza la destilación al vacío a bajas temperaturas para separar primero las fracciones aromáticas más delicadas y, posteriormente, el alcohol, permitiendo reintegrar los aromas al producto final. Este proceso busca preservar la tipicidad del vino original, aunque la ausencia de etanol suele resultar en una pérdida de la sensación de peso en boca y un aumento de la percepción de la acidez o los taninos.

Desde el punto de vista comercial, el segmento NOLO está redefiniendo algunas estrategias de marketing de las bodegas tradicionales. Anteriormente, estos productos se percibían como sustitutos de baja calidad destinados exclusivamente a colectivos específicos, como conductores o mujeres embarazadas. Sin embargo, los perfiles actuales del consumidor son los de personas que alternan el consumo de vino tradicional con opciones sin alcohol para reducir su ingesta calórica o mantener un estilo de vida más sano y seguro. Europa y Norteamérica lideran la demanda de NOLO, forzando a las denominaciones de origen a la inclusión de estos procesos dentro de sus marcos regulatorios, un tema que genera tensiones entre la innovación tecnológica y la preservación de la tradición vitivinícola.
El impacto económico de los vinos NOLO es notable. Las inversiones en investigación y desarrollo para mejorar la palatabilidad de estos vinos han crecido exponencialmente. La industria busca soluciones para replicar la viscosidad del alcohol mediante el uso de polisacáridos o gomas naturales, intentando que la experiencia organoléptica sea lo más cercana posible a la del vino convencional. Asimismo, la ecología juega un papel relevante, ya que la producción de estos vinos requiere infraestructuras energéticamente intensivas, lo que obliga a las empresas a optimizar sus procesos para no incrementar su huella de carbono.
En conclusión, el vino NOLO es un testimonio de la capacidad de adaptación del sector agrario ante las demandas de una sociedad que da prioridad a la salud sin renunciar al ritual social del vino. A medida que las técnicas de desalcoholización se perfeccionen y el estigma social desaparezca, es probable que estos productos se consoliden como un pilar fundamental del mercado vinícola internacional, ofreciendo una alternativa que respeta tanto la herencia cultural como las nuevas exigencias de consumo responsable. La evolución de esta categoría marcará, quizá, el futuro de la vitivinicultura en la próxima década.