En invierno, esta vitamina (el calciferol) está muy presente en nuestras conversaciones, pues al tomar menos el sol, nuestro organismo es deficitario en esta "vitamina del sol".
Es esencial para nuestra salud, nos ayuda a absorber el calcio y el fósforo que mantienen fuertes huesos y dientes. Su falta puede producir debilidad y fatiga, caída del cabello, osteoporosis, etc. La vitamina D es asimismo importante para conservar nuestra inmunidad frente a virus, bacterias y cánceres. Es un buen antioxidante.
Para que no nos falte esta "vitamina del hueso", habría que exponerse regular y moderadamente (10 ó 15 minutos al día) al astro rey. Especialmente, los niños, los ancianos y las gestantes. La vitamina se produce en la piel al contacto con los rayos del sol. También se halla en ciertos alimentos.
¿En qué alimentos se encuentra?
En pescados azules (salmón, sardinas, caballa, arenque, atún, boquerones), aceite de hígado de bacalao (un producto que se daba mucho a los niños en el pasado), yemas de huevo, lácteos enteros (leche, quesos, yogures), hígado de ternera, ostras, y setas (champiñones, shiitake, portobellos). Existen también productos fortificados, zumos o leches con vitamina D añadida, etc.
Estos alimentos no se deberían cocinar demasiado para no perder sus propiedades. Las sardinas en lata, con aceite de oliva son excelentes y baratas. También las ensaladas con caballa o los revueltos de setas con huevo.

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