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miércoles, 28 de julio de 2021
La pularda
La pintada
La gallina
criadeaves.com
Otros apuntes sobre el maíz u oro divino
hortamar.es
Algunos personajes que hablan del vino
Sir Alexander Fleming: azsalud.com
El doctor Fleming (1881-1955) comentaba que quizás la penicilina curaba a los hombres, pero lo que les hacía más felices era el vino...
El poeta francés Paul Claudel (1868-1955) opinaba que un gran vino no era la obra de un hombre sino el resultado de una constante tradición. Y que había más de mil años de historia dentro de una botella...
El Dr. José Mª. Simón Tor, haciéndose eco de las palabras del poeta persa Hafiz (siglo XIV) cree que los únicos amigos que no dan preocupaciones ni disgustos son el vino y los libros...
El Dr. Pasteur decía que el vino es la más sana e higiénica de las bebidas...
Tenemos siempre en mente las palabras de Don Quijote cuando le pide a Sancho que "sea templado en el beber, puesto que demasiado vino ni guarda secreto ni cumple palabra".
El poeta José Mª. de Pemán dice:
Beber es todo medida:
alegrar el corazón
y sin perder la razón
darle razón a la vida.
El rey Darío de Persia (550-485 a. C.) aseguró que él mismo redactó su curioso epitafio: "Aquí yace un hombre que ha sabido beber mucho vino, y lo ha soportado siempre sin perder la cabeza".
En sus Epigramas, el poeta latino Horacio (68-8 a. C.) nos recuerda que el vino convierte en realidad los sueños, libera el espíritu de sus penas, devuelve la esperanza a las almas turbadas, inspira a los artistas, hace la fiesta grande, despierta la ternura, provoca pasiones y favorece los lances amorosos...
El médico romano Galeno (siglo II) creía que el vino era la nodriza de la vejez. El escritor francés François Rabelais (s. XV-XVI), autor de obras famosas como Gargantúa y Pantagruel, nunca había oído decir que un gran hombre odiase el buen vino...
Nuestro insigne Quevedo (1580-1645) pedía mezclar con el vino diligente la rosa delicada de los amores. El compositor vienés Johann Strauss (1825-1899) creía que un vals y una copa de vino invitaban a repetir...
El novelista francés Alejandro Dumas (1802-1870), autor de un célebre diccionario de cocina, consideraba que el vino era la parte intelectual de la gastronomía, mientras que la comida era la parte material...
martes, 27 de julio de 2021
Los banquetes
National Geographic
Un banquete es una comida espléndida o muy concurrida y con la que generalmente se celebra algún acontecimiento. La palabra procede del francés. A Francia llegó del italiano "banchetti" por los banquillos en los que se sentaban los comensales en la Edad Media. En el libro "Banchetti" de Messisburgo, editado en 1549 en Ferrara, aparecen acomodados así tanto príncipes como señores.
Los franceses usaban la palabra "banquet" ya en el siglo XIV. En el siglo XVI ya la usábamos nosotros. El Venerable diccionario de autoridades, de la Real Academia Española, editado en 1726 lo define como "una comida, merienda o cena espléndida, regalada y abundante de mucho aparato y diversidad de manjares en la que concurren muchos convidados".
En la antigüedad las reuniones sociales solían comenzar con un preámbulo en el que los convidados abrían boca con una mezcla de vino y agua servida en un rincón de la estancia. Era una forma de empezar el banquete que vendría después, una comida suntuosa servida por criados de ambos sexos. Generalmente era preparada por las mujeres de la casa y signo del poder económico del organizador de los fastos.
Uno de los iniciadores de este arte fue el noble romano Marco Gavio Apicio (siglo I d. C.) y su libro "Del arte de cocina". En el mismo sacaba provecho gastronómico de todo los alimentos, ya fueran de la tierra o del mar.
El escritor y político romano Publio Petronio (siglo I d. C.), autor de la célebre obra, en prosa y verso, "Satíricon" detalla el fastuoso banquete de Trimalción, personaje que habita un lujoso palacio y que ofrece a sus invitados un gran festín, famoso por interminable. En el mismo, los platos se suceden servidos sin parar, de forma novedosa y sorprendente. El narrador concluye con uno de los invitados comentando: "al llegar al jamón nos dimos por vencidos".
El gran novelista y gurmet Alejandro Dumas (1802-1870), autor del Gran diccionario de cocina, sucumbió también al encanto de un banquete en "El conde de Montecristo". En el capítulo V describe el banquete de los esponsales de Edmundo Dantés con Mercedes.
NOTA
El filósofo griego Platón (427-348 a. C.), en "El banquete" trata sobre diálogos filosóficos y literarios. Hoy la palabra podría llevarnos a engaño por no tratar sobre gastronomía...
El apio en rama
mejorconsalud.as.com
El apio ("Apium graveolens") es una planta perenne bianual de la familia de las umbelíferas, de 30 a 50 cm de altura, tallo robusto y grueso, acanalado, y hojas pinnadas finas y de sabor intenso y aromático. Florece de junio a octubre.
Es originaria del litoral mediterráneo. Su cultivo es muy antiguo. Se han encontrado restos en tumbas egipcias. Los antiguos griegos y romanos aprovecharon las cualidades culinarias y medicinales del apio silvestre. Las hojas del apio silvestre servían para ceñir la frente de los poetas vencedores de los juegos circenses.
El médico griego Hipócrates (siglo V a. C.) también lo usaba como medicina. El apio de tallos carnosos llegaron a Italia en el Renacimiento.
Contiene vitaminas A, C, E, grupo B, minerales (buena fuente de potasio), mucha fibra y pocas calorías. Baja la tensión, favorece la digestión y tiene efecto diurético.
En cocina se utiliza para aromatizar salsas. Sus ramas crujientes acompañan muy bien las ensaladas. En un caldo vegetal, junto con otras verduras, ayuda a calmar el hambre durante un par de horas.
Forman parte de las "crudités", mojadas en diferentes salsas. Se conserva muy bien en el frigorífico (hasta dos semanas), en el compartimento de las verduras.







