Eat My Critique
La Serenísima República de San Marino es uno de los microestados más pequeños de Europa y el estado soberano más antiguo del mundo. Su historia se remonta al año 301 después de Cristo. Está enclavado completamente en territorio italiano y la mayor parte de su territorio corresponde a las laderas del monte Titano, un mirador privilegiado de los montes Apeninos, con un entorno Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Es posible que haya podido proteger su soberanía por estar rodeado de montañas, fortificaciones y por el apoyo de la Iglesia.
Las tres torres de la muralla encaramada en el monte Titano datan del siglo XI y conservan gran parte de su arquitectura medieval.
La piadina (o piada) de San Marido es uno de los más tradicionales tesoros gastronómicos de esta república parlamentaria. Se asemeja a la piadina romagnola y a la de Rímini. Las piadinerías son abundantes en este pequeño país.
Se conocía originalmente como pan de los pobres. Es un pan plano, fino, sin levadura, que ya tomaban los antiguos romanos aunque los registros formales la sitúan en 1317. Se cocina en un plato de terracota, sartén plana o plancha, y se compone de harina de trigo, manteca de cerdo o aceite de oliva, algo de leche, sal y agua tibia. A veces le añaden una pizca de bicarbonato.
Se amasa hasta que queda lisa, se estira a mano y tuesta rápidamente. Se rellena con bresaola (lonchas de ternera curada), mozzarella fresca o queso casatella. De todas formas, se puede rellenar a placer con prosciutto, mortadela, queso fontina, verduras, etc.
Las cassoni son piadinas rellenas que se cierran antes de cocinarse. Il Matterello, L´Angela Veste Piada o la Piadineria la Capanna son locales célebres donde se pueden degustar excepcionales piadinas.
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