martes, 24 de febrero de 2026

Hidratación

 


          Uno de los pilares de la hidratación en Gastronomía es el agua. Con la Dieta Mediterránea, comer frutas frescas, bebidas de avena (soja, almendra, etc., sin azúcar, mejor), caldos, cremas o infusiones, es comer bien. El agua mineral también es algo recomendable. Solemos comer demasiados ácidos; así, tomar agua mineral bicarbonatada es muy útil para compensarlo.

           De todas formas, hay que evitar el exceso de sal de algunas de estas aguas. Las bebidas alcohólicas pueden a veces dar una sensación de frescor pero a la vez ser deshidratantes.

          La Gastronomía combina técnicas para rehidratar alimentos secos con el consumo de alimentos abundantes en agua (sandías, melón, pepino, calabacín). Extraer el agua ha facilitado la conservación y el transporte de los alimentos. Es bueno beber agua fuera de las comidas. También, evitar las bebidas muy frías ya que dificultan la digestión.

          En la rehidratación de alimentos, se añaden líquidos (agua, caldos, leche) a los alimentos desecados para recuperar su textura, sabor y nutrientes. Es muy importante en el caso de las legumbres (10 horas).

          Las cremas frías como la vichyssoise, la naranja o el melón son excelentes en verano. La OMS aconseja la toma de al menos cinco raciones de frutas y verduras al día; y la ingesta de al menos 2,5 litros de agua al día.

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