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La cuajada
Es leche coagulada por el calor, cuajo natural o fermento químico. Posee un 20 % de materia grasa y se emplea para elaborar quesos. Ayuda a la digestión y es fuente de calcio y fósforo.
La leche merengada
Se elabora con leche entera de vaca a la que se añade clara de huevo, batida en merengue, y piel de limón. Se endulza con azúcar y se aromatiza con canela molida. La canela es un excelente antibacteriano.
El requesón
El requesón o "mató" se obtiene cuajando leche entera por precipitación de sus proteínas y eliminación del suero por calor en un medio ácido. Se enmolda y no se cura ni se fermenta. No contiene sal. Debe conservarse en el frigorífico, cubierto para que no se seque la leche. Se suele consumir con miel o mermeladas.
El kéfir
Se trata de un líquido cremoso, algo ácido y efervescente, obtenido de la fermentación de leches de cabra, oveja o vaca. Es muy digestivo. Sus levaduras son probióticos que regeneran la microbiota intestinal y facilitan nuestras digestiones. Es algo más líquido que el yogur.
El queso fresco
Recuerda al mató. También se enmolda. Suele llevar algo de sal. Debe guardarse en nevera. Contiene más agua que el mató. Contiene proteínas de alta calidad, calcio, fósforo, etc.
El yogur
Es un conocido producto lácteo de consistencia semisólida. Se suele hace de leche de vaca coagulada, fermentada, con bacterias Lactobacillus y Streptococcus. Es rico en potasio y probióticos. El pase de lactosa a ácido láctico en la fermentación da al producto su toque ácido y parte de su sabor. Es muy saludable. Se le pueden añadir diversos saborizantes como chocolate, vainilla o frutas.

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