lunes, 19 de septiembre de 2022

Bebidas isotónicas y bebidas energéticas

 

Bebidas isotónicas

          Las bebidas isotónicas son preparados ricos en minerales e hidratos de carbono. Reponen la pérdida de los electrolitos que acontece al sudar y aportan energía para facilitar los movimientos. Son, como no, ricas en agua, elemento imprescindible en la hidratación corporal después de ejercicios intensos o prolongados.

          Se debería elegir la bebida isotónica que mejor se adapte a nuestro deporte o ejercicio físico. Los de mayor contenido en azúcares de rápida absorción son recomendables para las personas que hacen deporte de poca duración pero de gran intensidad. O bien una con mayor cantidad de hidratos de carbono de asimilación lenta para deportes de mayor duración pero de menor dureza.

          Como estas bebidas están destinadas a reponer minerales y azúcares gastados con el ejercicio, no deben ser tomadas como bebidas refrescantes, ya que pueden ser perjudiciales para la salud si no se han gastado los nutrientes señalados en la etiqueta. Por ejemplo, un hipertenso que no suda ni apenas hace ejercicio.

Bebidas energéticas

          Sus consumidores suelen tener un escaso conocimiento de la composición de estas bebidas y las confunden con las colas o con las isotónicas. Suelen ser "latas" de moda a disposición de cualquier adolescente que las quiera comprar en máquinas de vending

          . Suelen llevar un alto contenido de cafeína (una lata de 330 ml equivale a 4 cafés), azúcares y otros estimulantes como la taurina, el ginseng, el guaraná o la sinefrina, cuya ingesta sin consejo médico no es sana y puede afectar al sistema nervioso central.

          La Organización Mundial de la Salud considera que se debería advertir a los consumidores: pueden producir o empeorar la hipertensión, la obesidad, la ansiedad, la agitación, etc. También lo cree así la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición.

NOTA

          Ante las marcadas diferencias entre estos dos tipos de bebidas, debemos preguntarnos cómo deberíamos advertir a nuestra juventud (o infancia o adultos...) de los muchos problemas que su consumo continuado puede conllevar.



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