Este licor aromático está condimentado con mastique, una savia resinosa, las "lágrimas de mastiha". Se recogen del lentisco, un pequeño árbol de hoja perenne, nativo del Mediterráneo, que se cultiva en la isla griega de Quiros.
Es algo dulce, evocando notas mentoladas, a pino, cedro o hierbas silvestres. En el pasado se comparaba con el "ouzo", por ser de origen griego, pero este no tiene sabor a anís.
En Grecia acompaña postres de almendra y se sirve en banquetes de boda como digestivo. Aporta también notas resinosas a algún cóctel.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.