El 20 de mayo es el Día mundial de las abejas, un pequeño recolector importantísimo para el ser humano. Con la polinización, contribuye a la reproducción de muchas plantas.
La abejas melíferas fabrican miel a partir del néctar, la exudación sacarinosa de las flores. Este alimento ya se conocía hace millones de años y se conserva muy bien.
El propóleo es una mezcla resinosa que elaboran las abejas para proteger sus colmenas a partir de brotes de plantas. Al igual que la miel, es cicatrizante y antiinfeccioso.
La jalea real
Es un producto viscoso, amarillento, ácido y algo picante. La producen las abejas obreras jóvenes para alimentar a la abeja reina durante toda su vida y también a las larvas de abeja en crecimiento.
Aporta longevidad y fuerza a la abeja reina.: pone diariamente una cantidad de huevos superior a su propio peso. Se debe guardar en la parte menos fría de la nevera. Su conservación, a diferencia de la miel, es difícil. Si se calienta, pierde sus propiedades.
El doctor alemán F. Bergius, Premio Nobel en 1933, fue quizá el primer investigador moderno sobre este producto.
El francés Maurice Boyer estudió en 1938 la jalea real en su propia persona y su familia y llegó a la conclusión de que era muy energizante.
Su empleo en cocina
Es un buen aderezo para ensaladas, junto con aceite, vinagre y algo de miel. También, sobre tostadas. Es un buen adobo en carnes (lomo, hamburguesas, alas de pollo). Se puede poner en yogures.
El Papa Pío XII (1876-1958) la probó por recomendación de su médico y contribuyó a su propagación.
La jalea mixta


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