jueves, 22 de octubre de 2020

Curiosidades sobre las latas de conserva

 

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          La paradoja de las latas es que, al principio, a nadie se le ocurrió inventar un instrumento para abrirlas. El 1812 los soldados británicos abrían las latas con la bayoneta de sus fusiles o pegándoles un tiro. El primer abrelata, fue ideado en 1858 por Ezra J. Warner, de Connecticut, curiosamente casi medio siglo después de que el inglés Peter Durand inventara las latas de conserva (que debían abrirse con martillo y escoplo). Como era voluminoso, poco manejable e incluso peligroso -era mitad bayoneta y mitad hoz- el invento no tuvo demasiado éxito.

          En 1866 el neoyorquino J. Osterhoudt inventó una lata de conserva con llave, que tampoco llegó a entusiasmar.

          En 1870, el también norteamericano William W. Lyman diseñó y patentó un nuevo y más funcional abrelatas. Disponía de una rueda cortante que giraba alrededor de la lata: este resultó imprescindible. Fue perfeccionado en 1925 por la compañía Star Can Oponer, de San Francisco, y fue el primer abrelatas eléctrico. Se comercializó en diciembre de 1931.

          En la actualidad, con la facilidad que representa abrir la mayoría de las latas tirando simplemente de una anilla, el uso del abrelatas se ha reducido al máximo.

          El explorador británico William Parry, en su expedición de 1824, se llevó al ártico unas latas de conservas de carne que vacías pesaba cada una medio kilo. Llevaban una inscripción que decía que se abriesen con escoplo y martillo.

          Al ingeniero Jules O. Poupitch se le ocurrió en 1957 que podía utilizar la elasticidad del plástico para anillar las latas de bebida: el multipack.

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